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Recent Articles

18
May

El pasado

Hace días mi pasado me persigue de nuevo. Pero no un pasado malo, no. Al contrario.

Aquellos días felices han quedado tan atrás, aquellos días de libertad donde las cosas nuevas venían para sorprenderme todos los días… ¡Que lejos han quedado!

Por más que lo pienso no se cual es el momento en el que todo cambió, en el que me dejé vencer, en el que mordí el polvo y jamás me levanté de nuevo.

Hoy es demasiado tarde, no puedo volver. Esa etapa ya paso y ahora debo seguir la lucha que perdí antes de empezar.

Debo continuar mi camino… Aunque ni siquiera pueda verlo, aunque camine a ciegas chocando con objetos que aparecen de la nada y me derriban y me roban la esperanza.

He perdido la cuanta del tiempo que llevo aquí, tal vez semanas, tal vez años, tal vez siglos. el tiempo para mí  murió el día en el instante en que la luz desapareció de mi camino.

Sigo mi camino, a oscuras, acabo de descubrir que mi soledad es acompañada; pues otras sombras pues lo que antes me parecían objetos se han convertido en personas, que caminan hacia el mismo lugar y con la misma desesperanza.

Es una ironía verlos pasar sin hablar, que a pesar de caminar juntos hombro a hombro no nos importa el otro, ahora me pregunto cuanto tiempo llevan ahí sin que yo los viera.

A cada segundo mis pies son más y más pesados, las siluetas se convierten en figuras borrosas que la oscuridad devora a cada instante, finalmente mi lucha sin esperanza termina y caigo.

El final de una vida donde nunca paso, el final de una persona que no trascendió, el final de una alma que ya nadie recuerda…

22
Abr

Noche eterna

Noche eterna, cobijo de los difuntos

Guíame por los linderos del amor

Donde la libertad me espera,

Donde la luz brilla con fuerza.

Que las ánimas salgan del letargo

A la verbena y la algarabía.

Y al encontrar el amor

Se esconde tras una cruel máscara.

Los sueños rotos amenazan con volver

La noche casi llega a su fin y las

Esperanzas se van con ella,

A perderse en el limbo donde

El viento se lleva el eco de tu lamento.

Vuelves a tu condena eterna,

tus ojos se cubren de nuevo

con un velo blanco.

Hasta la próxima noche de difuntos

donde trataras nuevamente

de romper la maldición

que te encadena                                                                               bosque_tenebroso-1024x768 copy - copia

22
Abr

teatro Gótico musical

Pues este “poema” (si puede calificarse así) lo hice para una obra de un proyecto de la escuela a ver que les parece.

16
Feb

Una mujer increíble

Hoy partió una mujer muy importante en mi vida.
Gracias a ella aprendí a escribir desde los cuatro años. Me mostró el poder de las palabras. Aun me recuerdo persiguiendo por la casa para que me dijera mas palabras. Quería conocerlas todas.

Por eso hoy quiero dedicar este capítulo a mi abuela María de Jesús sin la cual nunca hubiera sido posible que este blog existiera.

Descansa abuela.

16
Feb

Capítulo 5: EL reencuentro

Después del horror vivido en el hospital, lleve a Amanda a mi departamento, no estaba dispuesta a quedarse sola después de lo que había ocurrido y a mí obviamente esto no me molesto en lo absoluto.

Pasábamos las tardes hablando de todos los temas, descubrí que teníamos más en común de lo que imaginaba. En general todo iba bien hasta la tarde en que por fin decidí abordar el tema de la extraña desaparición de Jonatán. Abrió los ojos de más y negó con la cabeza. Insistí con preguntas, pero ella se limitó a mirar hacia el suelo con la mirada perdida.

Decidí dejar el tema por un tiempo mas, después de todo su compañía me brindaba una extraña calidez y paz que no había sentido desde que era niño y miraba películas viejas en el regazo de mi padres.

Conseguí un trabajo de medio tiempo acomodando latas en un súper mercado y por las tardes como reportero independiente. Llame a mi antiguo trabajo pero ya había sido sustituido por una jovencita muy atractiva así que no me importó.

Amanda por otro lado se dedicaba trabajaba en un almacén del centro comercial, entre los dos pagábamos la renta y vivíamos en una etapa desobligada donde la única prohibición era hablar de la desaparición de su antiguo prometido.

Pasaron casi seis meses de calma aparentemente imperturbable, Amanda y yo nunca imaginamos que esta pequeño lapso sólo se trataba de un estado efímero, como el ojo del huracán que deja ver el cielo claro para después arremeter con más fuerza y acabar con lo poco que queda.

Una mañana de miércoles me levanté a las siete treinta como todos los días, encendí la tele en el noticiero, el presentador anunciaba con sarcasmo una decapitación mas de una extraña ola que se estaba viviendo en todo el país a causa de una lucha entre el narcotráfico. A pesar del horror de la noticia seguí escuchando con aburrida rutina los acontecimientos de la madrugada que parecían de lo mas común.

Me pasaba las mañanas imaginando cosas que podría decirle a Amanda para hacerla reír, adoraba verla romper en carcajadas cuando yo hacia comentarios sarcásticos sobre mi trabajo y el suyo, sobre la vida que teníamos y como la gente pensaba que éramos una pareja extraña.

A pesar de lo rutinario no hubiera cambiado por nada esos momentos, fantaseaba en las noches y soñaba con el día en que yo le declararía mi amor y ella me correspondería con decidido sí.

Nada hubiera cambiado excepto aquella mañana gris de miércoles cuando todo se volvió extraño en un segundo

2
Ene

Capitulo cuatro

Capitulo cuatro. La llegada de Sandro

Hace mucho tiempo que no veía a Jonatán. Salí corriendo en cuanto me avisaron y tome el primer vuelo a México.

La última vez que le vi había sido hacia diez años. Cuando lo transfirieron aquí. Siempre habíamos sido los mejores amigos, él, moreno y con el cabello muy corto, siempre fue el musculoso y deportista.

Yo por otro lado siempre fui un flacucho aunque un poco más alto que el. Con el cabello castaño y largo hasta el hombro.

Nos despedimos y el vino al distrito federal a convertirse en un famoso investigador. Yo me quede en Guadalajara y me convertí en un no muy buen reportero. La verdad es que la mayoría de las veces solo salía en un noticiero local para contar chisme de gente famosa.

Tuve muy pocas noticias de él hasta hace una semana cuando me llamaron diciendo que estaba en una especie de manicomio pidiendo a gritos que me llevaran hasta ahí.

Cuando llegué al hospital me esperaba una hermosa mujer de estatura baja, con el cabello rizado y unos centellantes ojos que parecían ir del gris al verde según la claridad de la luz. Sonrió al verme y yo  quedé pasmado sin poder articular una sola palabra

-Sandro- me tarde unos segundos en reaccionar – ¿Si eres Sandro no? Me limité a asentir con la cabeza mientras ella me hizo un gesto para que la siguiera. Subimos al elevador y recorrimos un largo pasillo lleno de cuartos cerrados. Cuando íbamos por la mitad se detuvo y se asomo por una pequeña ventanilla en el centro de una puerta -Ahí esta- volteo para mirarme –ha estado pidiendo a gritos que te llamaran desde que llego aquí. Cree que tú puedes ayudarlo-

Le ordeno al que parecía ser el custodio que me abriera la puerta.

No podía creer lo que veía, aquel hombre siempre tan fuerte y seguro de si mismo estaba hecho un cadáver viviente. Me miró fijamente mientras pasaba por el umbral de la puerta y en cuanto estuvo cerrada se lanzó contra mí sujetándome con una increíble fuerza de la camisa.

-no se lo que me paso- aulló mientras me veía con los ojos desorbitados – fui a ese maldito pueblo y ahora creo que en cualquier momento vendrá por mí-

-no entiendo- logre apenas articular mientras trataba de zafarme de su poderoso agarre – la bestia, quiere sangre y no podre detenerla por mas tiempo- debes ir al pueblo y liberarme-

Cuando terminó de hablar parecía que se estaba atragantando, grite lo más fuerte que pude y entraron los guardias a sujetarlo, Jonatán luchó como un toro y dejo inconsciente al menos a dos de ellos, hasta que por fin lograron inyectarle un tranquilizante y se quedó las rodillas se le doblaron y luego se desmayó.

Salí a prisa, Amanda me esperaba, me acompaño a la puerta y me rogó que hiciera lo posible por ayudarle, yo me limite a asentir y a responder con monosílabos a todo lo que me decía.

Nunca habría podido decirle que no a ella, era la razón por la que nunca había querido venir al Distrito Federal a pesar de todas las veces que Jonatán me ofreció mover algunos contactos para conseguirme un buen trabajo.

¿Cómo podría yo vivir tan cerca de ella? Estaba perdidamente enamorado y es la prometida de mi mejor amigo.

Llegue al hotel donde me esperaba la fría y dura cama, no pude conciliar el sueño en toda la noche contemplando en mi mente a aquel hermoso ser que me esperaba en la mañana. ¿Y que importaba si solo quería que ayudara a su novio? Al menos así estaría cerca de ella un tiempo.

Al siguiente día fui de nuevo al hospital sin sospechar que una horrible catástrofe me aguardaba en aquel ya despreciable lugar. Al llegar note que estaba extremadamente vacio y silencioso, avancé a la recepción que estaba solitaria igual que todos los pasillos, subí por el elevador y al llegar al pasillo que el día anterior había recorrido hacia el cuarto de Jonatán un estremecimiento me dejó inmóvil, las nauseas me invadieron hasta doler y el eco del grito que deje salir escapo repetitivo mientras yo miraba la horrible escena. Amanda estaba sentada en medio del pasillo claramente perturbada y con la mirada clavada en el piso mientras abrazaba sus rodillas, a su alrededor no había otra cosa que sangre y pedazos de carne por doquier, la puerta del dormitorio de Jonatán estaba tumbada en el suelo como si algo hubiera estallado dentro causando aquel caos.  En el pecho de la blusa blanca de Amanda estaban marcadas lo que parecían las garras de una bestia de gran tamaño.

Corrí hacia ella la sostuve en los brazos y salí, cuando estuvimos afuera me abrazó y repitió varias veces que la bestia había venido por Jonatán luego, perdió el conocimiento.

29
Nov

Capitulo tres: Calaquian

Anoche tuve un sueño aunque menos aterrador, mucho mas extraño. Lo único que paso en toda la noche es que mientras estaba en la oscuridad una voz me repetía que la puerta estaba en Calaquian y debía ir ahí.

Desperté más confundido que de costumbre,  "Calaquian" repetí en mi mente. Decidí buscar algo de información, me senté en la computadora y puse Calaquian en el buscador, solo apareció un resultado que era de uno de esos charlatanes caza fantasmas. Decía algo acerca de apariciones que había podido ver y terminaba relacionándolo forzadamente con fuerzas extraterrestres. Lo único de ayuda que encontré fue la localización del pueblo.

Esperé al sábado para partir el pueblo estaba muy cerca de Zimapán, en Hidalgo, en la frontera con Querétaro.

Era extraño como a pesar de ser una zona de clima templado, Calaquian era árido y caliente como un desierto. Mientras manejaba en la carretera me encontré a un viejo de lo mas extraño, era de estatura muy baja y encorvada, estaba parado justo en medio del camino obstruyendo el paso. me bajé para hablar con él pero en cuanto puse un pie en el suelo, caminó hacía mi. Acercó su arrugado y sucio rostro lo mas que pudo a mi cara. -vas en camino a la entrada del infierno- dijo en un susurro -ya estoy en el, viejo- conteste con severidad, lo aparté del camino y volví al auto.

Después de unos minutos el pueblo apareció frente a mis ojos era de tipo colonial y predominaba en todas las paredes un color sepia tenue. El sol casi se había metido, el pueblo estaba vacio, según la historia un día sin mas ni mas desaparecieron todos los niños del pueblo en 1856, la mayoría de los adultos huyeron y los pocos que quedaron murieron de viejos hacía ya mucho tiempo sin poder concebir mas hijos.

Comencé a explorar mientras menos luz del sol había, mas era la intensidad del frío.
Cuando el sol se oculto por completo, solo la luna alumbro levemente el lugar, que con la luz tenue se veía mucho mas espantoso. Mientras caminaba vi a los lejos una silueta brillante de color blanco, era extraño, como parecía emanar una luz propia. Avancé con cautela pero de pronto dos mas aparecieron junto a mí. Uno de ellos me sujetó con sus heladas manos, y me acerco a su cabeza blanca sin rostro. -Debes irte- dijo una voz profunda que parecía provenir de un lugar muy distante, mientras me sostenía pude ver que era mucho mas alto que cualquier humano, además de muy delgado, y totalmente blanco, estaba desnudo y no parecía tener conciencia propia. Me zafé de sus manos y corrí en la otra dirección, logre entrar a lo que parecía un templo en ruinas, fui hasta la roca que fungía como altar y me escondí detrás.

Una voz aun más aterradora hizo  que me estremeciera, -así que los Yectli no  lograron detenerte- me levante para ver de donde provenía la voz pero no encontré mas que oscuridad.

Una espesa niebla comenzó a cubrirlo todo hasta dejarme casi sin campo de visión no podía ver mas haya de treinta centímetros frente a mí. Me asaltó el pánico de que aquellas criaturas de piel blanca saltaran desde cualquier lado sobre mí. Comencé a sofocarme por el miedo. De pronto sentí como una mano ardiente se posaba en mi hombro haciéndose cada vez mas pesada, trate de gritar pero el terror paralizo todo mi cuerpo hasta que lentamente mis piernas fueron cediendo ante el peso de aquella mano, unos destellos aparecieron frente a mis ojos, una esperanza cruzó por mi cabeza pero después me di cuenta que era mi cerebro venciéndose ante la inconsciencia, estaba solo ahí y nadie iba a rescatarme, lentamente cerré los ojos y me dejé caer resignado.

Desperté en la mañana muy temprano, estaba a las afueras del pueblo con la cara en el terroso y árido suelo, por un momento  tuve la esperanza de que todo fuera un sueño, sin embargo el ardor que me quemaba el hombro y la herida en forma de garra me decían lo contrario.

Regrese a México. Como lo supuse nadie lo esperaba.

Una creciente rabia que era incapaz de controlar crecía dentro de mi a cada segundo. Llegué a mi casa, Amanda me esperaba en mi departamento -¿dónde estabas?- Me pregunto con esa voz chillona que a veces no soportaba de ella. –No te importa- Contesté. No podía creer lo que le acababa de decir, ese no era yo. Le di la espalda y la escuche salir mientras azotaba la puerta detrás de ella. Me estaba convirtiendo en algo horrible. Me fui a acostar, una vez más me soñé fuera, vagando en la ciudad, solo que esta vez no era más que yo mismo. Podía saltar tanto o más que un felino, podía sentir como mi fuerza se había multiplicado por diez y lo peor de todo, sentía la horrible sed de provocar dolor. Encontré a una victima, una mujer. Salte sobre ella y comencé a golpearla hasta el agotamiento, al final no era mas que una masa amorfa que nadie podría reconocer. Pensar eso me produjo un  éxtasis indescriptible.

Cuando desperté me encontraba en el suelo denudo junto a la mujer del horripilante sueño y un policía apuntaba un arma en dirección a mi frente. -y pensar que tú eras el que te encargabas del caso-. En ese momento todo tuvo sentido, todos aquellos asesinatos que investigaba eran exactamente iguales a los de mis sueños, era yo la bestia.

Debido a la brutalidad de mis asesinatos, y mis inútiles explicaciones decidieron trasladarme a un hospital psiquiátrico para unas pruebas.

Me metieron en un cuarto con una gran puerta metálica, una vez adentro me puse a reflexionar sobre como había yo hecho algo así, no pude encontrar alguna explicación lógica sin embargo el pensar que lo había hecho me causaba excitación.

14
Nov

Capitulo dos

6 de enero del 2008

Hacía demasiado tiempo que no regresaban las malditas pesadillas, la noche fue eterna e infernal.

Salí tarde de la comisaría. Había estado todo el día revisando un extraño caso de ataque animal. La victima fue brutalmente asesinada, partida en seis pedazos pero ninguno había sido mordido.

¡Qué clase de animal mata solo por placer? Me recordó mis pesadillas. No pude pensar mas y regresé a casa.

Esa mañana decidí dejar el auto en casa y usar el transporte publico. El sueño podía vencerme en cualquier momento y no quería arriesgarme a un accidente.

Pase por la casa de Amanda como todos los domingos ella empezó una discusión acerca de mi apariencia, me dijo que como podía trabajar en domingo. Yo simplemente le di la razón. No estaba de humor para una pelea así que salí rápido de su casa bajo la promesa de ponerme a dormir en cuanto llegara.

Llegué a mi casa y todo transcurrió normal hasta que me metí en la cama. La sensación de ser observado regresó pero el cansancio me venció antes de que pudiera alterarme.

Una vez mas me convertí en la horrible bestia pero esta vez estaba en mi cama, salte por la ventana y vagué por las azoteas y las calles oscuras buscando algo con que jugar. Por fin después de un rato llegué a una inmensa calle vacía, encontré a un tipo alto de piel morena que caminaba con una fanfarronería molesta. Me acerque sigilosamente, lo tome entre mis garras y lo transporte hacia mi mundo. Lo deje correr para hacer mas divertida la cacería, aunque el hecho de estar en ese lugar lo aterrorizaba haciendo que se moviera lento y sin sentido. Después de un rato me cansé de asustarlo, parecía que iba a sufrir un infarto, antes de que eso pasara me lance sobre el y me divertí afilándome las garras con su suave y frágil piel. Desperté sudando, no podía creer el grotesco espectáculo que mi mente había creado.

La llamada

Me despertó el sonido de una especie de campana. Entre abrí los ojos para alcanzar a ver los rojos números de mi despertador luminoso. Marcaban la una treinta de la madrugada, el sonido incesante de la campana me hizo por fin tomar el teléfono. – ¿bueno? – Dije con voz áspera. De la bocina salía la asustada voz del comandante. – Venga por favor Jonatán- .

Me levanté de la cama, tome mi pantalón y una chamarra y, me subí al coche. Era una noche demasiado fría…

Llegué a donde me había indicado el comandante. Los policías ya habían acordonado la zona pero en todos ellos podía notarse un extraño miedo en la mirada. Lo cual me pareció muy extraño, ya que la mayoría de ellos estaban muy acostumbrados a salir de madrugada para ver cadáveres mutilados.

¿Que sucedió oficial? Pregunte a un tipo con uniforme que iba pasando, -detective Hurtado- respondió con voz aliviada- que bueno que llegó. Acompáñeme por favor-. Seguí al policía hacia la banqueta donde había un cuerpo cubierto con una sabana ensangrentada. Quité la sábana con cuidado, lo que estaba abajo de la sábana y solté un grito el cual siguieron varios de los policías que me rodeaban.

Bajo la manta estaba oculto lo que al parecer en algún momento había sido un cuerpo humano. Estaba irreconocible, era como si una criatura con enormes garras y una fuerza irresistible le hubiera caído encima, mordiendo y arañando todo su cuerpo. Sin embargo no faltaba ni un pedazo de carne. Era como si simplemente la criatura que le ataco se hubiera divertido dándole la torturadora muerte.

Cubrí de nuevo el cuerpo y me dirigí con el oficial al mando para que me entregara el reporte del interrogatorio a los vecinos. Seguro tan cruel ataque debió haber hecho un escándalo inmenso, pensé.

El reporte no tenía absolutamente nada de lo que yo esperaba, muy por el contrario lo más extraño que los vecinos habían percibido era un absoluto silencio y una extraña ventisca helada. Lo mas llamativo del asunto era lo que describía uno de los vecinos mas cercanos, el señor Reyes, quien había encontrado el cuerpo. Mencionaba un absoluto silencio en la noche, incluso el sonido de cualquier insecto o incluso el viento había dejado de escucharse. De repente una extraña luz rojiza se coló por las persianas de su sala. Cuando se asomo a la calle el ruido había regresado junto con el cuerpo que estaba tendido en la acera.

Durante mis diez años de carrera nunca vi algo tan absurdo, una bestia que ataca en silencio absoluto, y una victima que no emite un solo sonido al recibir tal tortura. Los peritos estaban igual de asombrados que yo, pues decían que el delito se había consumado en ese punto exacto donde yacía el cadáver, no había huellas ni ningún rastro de haber sido movido o transportado de ninguna forma y tampoco había ni un solo rastro del agresor, ni una huella, ni siquiera para decir que algo o alguien había estado ahí.

Esa noche decidí no regresar a mi casa, fui directo a mi oficina en la estación de policía. El caso era demasiado complicado, me quede revisando los reportes una y otra vez hasta que el sueño me venció sobre el escritorio.

3
Nov

Noche de paranoia

Capitulo uno

26 de Mayo del 2007

Fue una noche terrible, no entiendo bien que esta sucediendo. Hace días tengo pesadillas que me hacen despertar sudando y lleno de temor.

Anoche me encontraba en las puertas del infierno donde veía miles de personas sufriendo por sus pecados. Demonios amorfos atormentaban las almas de los condenados, y yo, paralizado por el miedo no podía mover un solo músculo.

Me desperté jadeando con la boca seca y la lengua pegada a los dientes. Podía ver aquellas monstruosas visiones tras la cortina de los parpados cada vez que cerraba los ojos.

No entiendo a que se deban estas pesadillas.

Quiero hacerlo por mi cuenta. ¡Odio a los doctores y psicólogos, harán lo posible por quitarme el dinero como sanguijuelas  por decirme lo que seguramente yo podría descubrir! –Es un trastorno del sueño- me dirán. ¡Bah! Charlatanes mezquinos capaces de inventarte cualquier enfermedad, partirte en dos en un quirófano y comprarse un auto nuevo a costa de tu salud.

Por eso, a partir de hoy, escribiré este diario de sueños con el que podré estudiar y analizar las causas de mis terribles pesadillas. Así encontraré la solución.

2 de junio del 2007

Hoy tuve otra pesadilla, en esta ocasión he sido yo el demonio que atormentaba a los condenados. Podía ver los rostros torturados de los infelices cuando rasgaba su blanca y marchita piel con mis garras. Miraba con mis enormes ojos rojos la oscuridad, mis piernas y mi torso desnudos, parecidos al de un humano, solo de que de color negro profundo.

Estaba parado entre rocas y cuerpos enterrados que apenas se podían ver sus caras saliendo de la tierra.

Buscaba otra victima y devoraba los miembros saboreando el terror en sus rostros y el sabor de su sangre seca, dulce. ¡Oh! me exitaba tanto el dolor de aquellos desdichados.

Desperté en la madrugada horrorizado por la visión. Me impactaba que pudiera tener tanta maldad en mi inconsciente, hasta ahora no había contado a nadie de mis sueños. Y mucho menos a Amanda, no quería preocuparla con algo tan tonto, y menos ahora que estamos a cuatro meses de casarnos. Me causaba terror recordar las atroces imágenes cargadas de sadismo y perversidad.

9 de junio del 2007

No se exactamente que paso anoche. Ni siquiera estoy seguro de si lo que pasó fue un sueño o fue real.

Llegué del trabajo demasiado cansado, por poco choco el auto de regreso a mi departamento, entre sin necesidad de las llaves (no recuerdo haber dejado abierto al salir). En la sala apenas iluminada vi una silueta de color negro junto al sofá que parecía estar de espaldas mirando hacia la ventana, alarmado encendí la luz y la figura giró hacia mi, solté un grito al ver que seguía siendo negro como si pudiera manejar la oscuridad a placer y la estuviera usando como un velo para no ser descubierto.

La figura sin rostro se lanzo contra mi, cerré los ojos y me cubrí la cara con los brazos, Cuando volví a mirar me encontraba con la llave en la mano en la puerta de la entrada aun cerrada. Dude un momento en entrar, recé porque la puerta estuviera cerrada como debía estar, metí la llave y un peso se libero de mi pecho al entrar y encender la luz. Todo estaba igual que siempre, miré la sala de color verde limón que hacia un extraño contraste con las paredes blanquísimas y los marcos de las ventanas de madera. Extraño ,sí, pero no dejaba de encantarme.

Fui a la cocina a cenar algo y me metí en la cama con la extraña sensación de que era observado por unos ojos invisibles. Así continúe por varias horas de la madrugada hasta que por fin no pude vigilar mi espalda más y el sueño me venció.

Me encontré una vez mas en ese lugar oscuro de roca, solo que esta vez no estaba solo, la figura de la sala se encontraba junto a mí, con su aliento a sangre junto a mi cara, mirándome con tanto odio, que podía sentir sus ojos como alfileres sobre mi piel.

Desperté con le corazón latiendo muy rápido, me levante y estuve en el baño largo rato mirándome en el espejo asegurándome que era solo un sueño. Tengo que encontrar una solución antes que muera por no dormir.