El pasado
Hace días mi pasado me persigue de nuevo. Pero no un pasado malo, no. Al contrario.
Aquellos días felices han quedado tan atrás, aquellos días de libertad donde las cosas nuevas venían para sorprenderme todos los días… ¡Que lejos han quedado!
Por más que lo pienso no se cual es el momento en el que todo cambió, en el que me dejé vencer, en el que mordí el polvo y jamás me levanté de nuevo.
Hoy es demasiado tarde, no puedo volver. Esa etapa ya paso y ahora debo seguir la lucha que perdí antes de empezar.
Debo continuar mi camino… Aunque ni siquiera pueda verlo, aunque camine a ciegas chocando con objetos que aparecen de la nada y me derriban y me roban la esperanza.
He perdido la cuanta del tiempo que llevo aquí, tal vez semanas, tal vez años, tal vez siglos. el tiempo para mí murió el día en el instante en que la luz desapareció de mi camino.
Sigo mi camino, a oscuras, acabo de descubrir que mi soledad es acompañada; pues otras sombras pues lo que antes me parecían objetos se han convertido en personas, que caminan hacia el mismo lugar y con la misma desesperanza.
Es una ironía verlos pasar sin hablar, que a pesar de caminar juntos hombro a hombro no nos importa el otro, ahora me pregunto cuanto tiempo llevan ahí sin que yo los viera.
A cada segundo mis pies son más y más pesados, las siluetas se convierten en figuras borrosas que la oscuridad devora a cada instante, finalmente mi lucha sin esperanza termina y caigo.
El final de una vida donde nunca paso, el final de una persona que no trascendió, el final de una alma que ya nadie recuerda…

