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Archive for Noviembre, 2008

29
Nov

Capitulo tres: Calaquian

Anoche tuve un sueño aunque menos aterrador, mucho mas extraño. Lo único que paso en toda la noche es que mientras estaba en la oscuridad una voz me repetía que la puerta estaba en Calaquian y debía ir ahí.

Desperté más confundido que de costumbre,  "Calaquian" repetí en mi mente. Decidí buscar algo de información, me senté en la computadora y puse Calaquian en el buscador, solo apareció un resultado que era de uno de esos charlatanes caza fantasmas. Decía algo acerca de apariciones que había podido ver y terminaba relacionándolo forzadamente con fuerzas extraterrestres. Lo único de ayuda que encontré fue la localización del pueblo.

Esperé al sábado para partir el pueblo estaba muy cerca de Zimapán, en Hidalgo, en la frontera con Querétaro.

Era extraño como a pesar de ser una zona de clima templado, Calaquian era árido y caliente como un desierto. Mientras manejaba en la carretera me encontré a un viejo de lo mas extraño, era de estatura muy baja y encorvada, estaba parado justo en medio del camino obstruyendo el paso. me bajé para hablar con él pero en cuanto puse un pie en el suelo, caminó hacía mi. Acercó su arrugado y sucio rostro lo mas que pudo a mi cara. -vas en camino a la entrada del infierno- dijo en un susurro -ya estoy en el, viejo- conteste con severidad, lo aparté del camino y volví al auto.

Después de unos minutos el pueblo apareció frente a mis ojos era de tipo colonial y predominaba en todas las paredes un color sepia tenue. El sol casi se había metido, el pueblo estaba vacio, según la historia un día sin mas ni mas desaparecieron todos los niños del pueblo en 1856, la mayoría de los adultos huyeron y los pocos que quedaron murieron de viejos hacía ya mucho tiempo sin poder concebir mas hijos.

Comencé a explorar mientras menos luz del sol había, mas era la intensidad del frío.
Cuando el sol se oculto por completo, solo la luna alumbro levemente el lugar, que con la luz tenue se veía mucho mas espantoso. Mientras caminaba vi a los lejos una silueta brillante de color blanco, era extraño, como parecía emanar una luz propia. Avancé con cautela pero de pronto dos mas aparecieron junto a mí. Uno de ellos me sujetó con sus heladas manos, y me acerco a su cabeza blanca sin rostro. -Debes irte- dijo una voz profunda que parecía provenir de un lugar muy distante, mientras me sostenía pude ver que era mucho mas alto que cualquier humano, además de muy delgado, y totalmente blanco, estaba desnudo y no parecía tener conciencia propia. Me zafé de sus manos y corrí en la otra dirección, logre entrar a lo que parecía un templo en ruinas, fui hasta la roca que fungía como altar y me escondí detrás.

Una voz aun más aterradora hizo  que me estremeciera, -así que los Yectli no  lograron detenerte- me levante para ver de donde provenía la voz pero no encontré mas que oscuridad.

Una espesa niebla comenzó a cubrirlo todo hasta dejarme casi sin campo de visión no podía ver mas haya de treinta centímetros frente a mí. Me asaltó el pánico de que aquellas criaturas de piel blanca saltaran desde cualquier lado sobre mí. Comencé a sofocarme por el miedo. De pronto sentí como una mano ardiente se posaba en mi hombro haciéndose cada vez mas pesada, trate de gritar pero el terror paralizo todo mi cuerpo hasta que lentamente mis piernas fueron cediendo ante el peso de aquella mano, unos destellos aparecieron frente a mis ojos, una esperanza cruzó por mi cabeza pero después me di cuenta que era mi cerebro venciéndose ante la inconsciencia, estaba solo ahí y nadie iba a rescatarme, lentamente cerré los ojos y me dejé caer resignado.

Desperté en la mañana muy temprano, estaba a las afueras del pueblo con la cara en el terroso y árido suelo, por un momento  tuve la esperanza de que todo fuera un sueño, sin embargo el ardor que me quemaba el hombro y la herida en forma de garra me decían lo contrario.

Regrese a México. Como lo supuse nadie lo esperaba.

Una creciente rabia que era incapaz de controlar crecía dentro de mi a cada segundo. Llegué a mi casa, Amanda me esperaba en mi departamento -¿dónde estabas?- Me pregunto con esa voz chillona que a veces no soportaba de ella. –No te importa- Contesté. No podía creer lo que le acababa de decir, ese no era yo. Le di la espalda y la escuche salir mientras azotaba la puerta detrás de ella. Me estaba convirtiendo en algo horrible. Me fui a acostar, una vez más me soñé fuera, vagando en la ciudad, solo que esta vez no era más que yo mismo. Podía saltar tanto o más que un felino, podía sentir como mi fuerza se había multiplicado por diez y lo peor de todo, sentía la horrible sed de provocar dolor. Encontré a una victima, una mujer. Salte sobre ella y comencé a golpearla hasta el agotamiento, al final no era mas que una masa amorfa que nadie podría reconocer. Pensar eso me produjo un  éxtasis indescriptible.

Cuando desperté me encontraba en el suelo denudo junto a la mujer del horripilante sueño y un policía apuntaba un arma en dirección a mi frente. -y pensar que tú eras el que te encargabas del caso-. En ese momento todo tuvo sentido, todos aquellos asesinatos que investigaba eran exactamente iguales a los de mis sueños, era yo la bestia.

Debido a la brutalidad de mis asesinatos, y mis inútiles explicaciones decidieron trasladarme a un hospital psiquiátrico para unas pruebas.

Me metieron en un cuarto con una gran puerta metálica, una vez adentro me puse a reflexionar sobre como había yo hecho algo así, no pude encontrar alguna explicación lógica sin embargo el pensar que lo había hecho me causaba excitación.

14
Nov

Capitulo dos

6 de enero del 2008

Hacía demasiado tiempo que no regresaban las malditas pesadillas, la noche fue eterna e infernal.

Salí tarde de la comisaría. Había estado todo el día revisando un extraño caso de ataque animal. La victima fue brutalmente asesinada, partida en seis pedazos pero ninguno había sido mordido.

¡Qué clase de animal mata solo por placer? Me recordó mis pesadillas. No pude pensar mas y regresé a casa.

Esa mañana decidí dejar el auto en casa y usar el transporte publico. El sueño podía vencerme en cualquier momento y no quería arriesgarme a un accidente.

Pase por la casa de Amanda como todos los domingos ella empezó una discusión acerca de mi apariencia, me dijo que como podía trabajar en domingo. Yo simplemente le di la razón. No estaba de humor para una pelea así que salí rápido de su casa bajo la promesa de ponerme a dormir en cuanto llegara.

Llegué a mi casa y todo transcurrió normal hasta que me metí en la cama. La sensación de ser observado regresó pero el cansancio me venció antes de que pudiera alterarme.

Una vez mas me convertí en la horrible bestia pero esta vez estaba en mi cama, salte por la ventana y vagué por las azoteas y las calles oscuras buscando algo con que jugar. Por fin después de un rato llegué a una inmensa calle vacía, encontré a un tipo alto de piel morena que caminaba con una fanfarronería molesta. Me acerque sigilosamente, lo tome entre mis garras y lo transporte hacia mi mundo. Lo deje correr para hacer mas divertida la cacería, aunque el hecho de estar en ese lugar lo aterrorizaba haciendo que se moviera lento y sin sentido. Después de un rato me cansé de asustarlo, parecía que iba a sufrir un infarto, antes de que eso pasara me lance sobre el y me divertí afilándome las garras con su suave y frágil piel. Desperté sudando, no podía creer el grotesco espectáculo que mi mente había creado.

La llamada

Me despertó el sonido de una especie de campana. Entre abrí los ojos para alcanzar a ver los rojos números de mi despertador luminoso. Marcaban la una treinta de la madrugada, el sonido incesante de la campana me hizo por fin tomar el teléfono. – ¿bueno? – Dije con voz áspera. De la bocina salía la asustada voz del comandante. – Venga por favor Jonatán- .

Me levanté de la cama, tome mi pantalón y una chamarra y, me subí al coche. Era una noche demasiado fría…

Llegué a donde me había indicado el comandante. Los policías ya habían acordonado la zona pero en todos ellos podía notarse un extraño miedo en la mirada. Lo cual me pareció muy extraño, ya que la mayoría de ellos estaban muy acostumbrados a salir de madrugada para ver cadáveres mutilados.

¿Que sucedió oficial? Pregunte a un tipo con uniforme que iba pasando, -detective Hurtado- respondió con voz aliviada- que bueno que llegó. Acompáñeme por favor-. Seguí al policía hacia la banqueta donde había un cuerpo cubierto con una sabana ensangrentada. Quité la sábana con cuidado, lo que estaba abajo de la sábana y solté un grito el cual siguieron varios de los policías que me rodeaban.

Bajo la manta estaba oculto lo que al parecer en algún momento había sido un cuerpo humano. Estaba irreconocible, era como si una criatura con enormes garras y una fuerza irresistible le hubiera caído encima, mordiendo y arañando todo su cuerpo. Sin embargo no faltaba ni un pedazo de carne. Era como si simplemente la criatura que le ataco se hubiera divertido dándole la torturadora muerte.

Cubrí de nuevo el cuerpo y me dirigí con el oficial al mando para que me entregara el reporte del interrogatorio a los vecinos. Seguro tan cruel ataque debió haber hecho un escándalo inmenso, pensé.

El reporte no tenía absolutamente nada de lo que yo esperaba, muy por el contrario lo más extraño que los vecinos habían percibido era un absoluto silencio y una extraña ventisca helada. Lo mas llamativo del asunto era lo que describía uno de los vecinos mas cercanos, el señor Reyes, quien había encontrado el cuerpo. Mencionaba un absoluto silencio en la noche, incluso el sonido de cualquier insecto o incluso el viento había dejado de escucharse. De repente una extraña luz rojiza se coló por las persianas de su sala. Cuando se asomo a la calle el ruido había regresado junto con el cuerpo que estaba tendido en la acera.

Durante mis diez años de carrera nunca vi algo tan absurdo, una bestia que ataca en silencio absoluto, y una victima que no emite un solo sonido al recibir tal tortura. Los peritos estaban igual de asombrados que yo, pues decían que el delito se había consumado en ese punto exacto donde yacía el cadáver, no había huellas ni ningún rastro de haber sido movido o transportado de ninguna forma y tampoco había ni un solo rastro del agresor, ni una huella, ni siquiera para decir que algo o alguien había estado ahí.

Esa noche decidí no regresar a mi casa, fui directo a mi oficina en la estación de policía. El caso era demasiado complicado, me quede revisando los reportes una y otra vez hasta que el sueño me venció sobre el escritorio.

3
Nov

Noche de paranoia

Capitulo uno

26 de Mayo del 2007

Fue una noche terrible, no entiendo bien que esta sucediendo. Hace días tengo pesadillas que me hacen despertar sudando y lleno de temor.

Anoche me encontraba en las puertas del infierno donde veía miles de personas sufriendo por sus pecados. Demonios amorfos atormentaban las almas de los condenados, y yo, paralizado por el miedo no podía mover un solo músculo.

Me desperté jadeando con la boca seca y la lengua pegada a los dientes. Podía ver aquellas monstruosas visiones tras la cortina de los parpados cada vez que cerraba los ojos.

No entiendo a que se deban estas pesadillas.

Quiero hacerlo por mi cuenta. ¡Odio a los doctores y psicólogos, harán lo posible por quitarme el dinero como sanguijuelas  por decirme lo que seguramente yo podría descubrir! –Es un trastorno del sueño- me dirán. ¡Bah! Charlatanes mezquinos capaces de inventarte cualquier enfermedad, partirte en dos en un quirófano y comprarse un auto nuevo a costa de tu salud.

Por eso, a partir de hoy, escribiré este diario de sueños con el que podré estudiar y analizar las causas de mis terribles pesadillas. Así encontraré la solución.

2 de junio del 2007

Hoy tuve otra pesadilla, en esta ocasión he sido yo el demonio que atormentaba a los condenados. Podía ver los rostros torturados de los infelices cuando rasgaba su blanca y marchita piel con mis garras. Miraba con mis enormes ojos rojos la oscuridad, mis piernas y mi torso desnudos, parecidos al de un humano, solo de que de color negro profundo.

Estaba parado entre rocas y cuerpos enterrados que apenas se podían ver sus caras saliendo de la tierra.

Buscaba otra victima y devoraba los miembros saboreando el terror en sus rostros y el sabor de su sangre seca, dulce. ¡Oh! me exitaba tanto el dolor de aquellos desdichados.

Desperté en la madrugada horrorizado por la visión. Me impactaba que pudiera tener tanta maldad en mi inconsciente, hasta ahora no había contado a nadie de mis sueños. Y mucho menos a Amanda, no quería preocuparla con algo tan tonto, y menos ahora que estamos a cuatro meses de casarnos. Me causaba terror recordar las atroces imágenes cargadas de sadismo y perversidad.

9 de junio del 2007

No se exactamente que paso anoche. Ni siquiera estoy seguro de si lo que pasó fue un sueño o fue real.

Llegué del trabajo demasiado cansado, por poco choco el auto de regreso a mi departamento, entre sin necesidad de las llaves (no recuerdo haber dejado abierto al salir). En la sala apenas iluminada vi una silueta de color negro junto al sofá que parecía estar de espaldas mirando hacia la ventana, alarmado encendí la luz y la figura giró hacia mi, solté un grito al ver que seguía siendo negro como si pudiera manejar la oscuridad a placer y la estuviera usando como un velo para no ser descubierto.

La figura sin rostro se lanzo contra mi, cerré los ojos y me cubrí la cara con los brazos, Cuando volví a mirar me encontraba con la llave en la mano en la puerta de la entrada aun cerrada. Dude un momento en entrar, recé porque la puerta estuviera cerrada como debía estar, metí la llave y un peso se libero de mi pecho al entrar y encender la luz. Todo estaba igual que siempre, miré la sala de color verde limón que hacia un extraño contraste con las paredes blanquísimas y los marcos de las ventanas de madera. Extraño ,sí, pero no dejaba de encantarme.

Fui a la cocina a cenar algo y me metí en la cama con la extraña sensación de que era observado por unos ojos invisibles. Así continúe por varias horas de la madrugada hasta que por fin no pude vigilar mi espalda más y el sueño me venció.

Me encontré una vez mas en ese lugar oscuro de roca, solo que esta vez no estaba solo, la figura de la sala se encontraba junto a mí, con su aliento a sangre junto a mi cara, mirándome con tanto odio, que podía sentir sus ojos como alfileres sobre mi piel.

Desperté con le corazón latiendo muy rápido, me levante y estuve en el baño largo rato mirándome en el espejo asegurándome que era solo un sueño. Tengo que encontrar una solución antes que muera por no dormir.